Se insta a la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA) a publicar una hoja de ruta provisional que aborde la posición de Microsoft en los servicios de nube y software del sector público. El argumento es que unas orientaciones más claras podrían ayudar a los organismos públicos a tomar decisiones de contratación que preserven la competencia a medida que adoptan servicios de IA, en lugar de dar prioridad al ahorro inmediato a costa de la flexibilidad a largo plazo.
El artículo relaciona el asunto con dos informes de la CMA sobre contratación pública, presentados por su directora ejecutiva, Sarah Cardell, en un acto parlamentario celebrado el 8 de septiembre. Señala que los informes destacan el potencial de la contratación para mejorar los resultados, al tiempo que advierten de que centrarse en los costes a corto plazo puede socavar el valor y la competencia a largo plazo.
Los servicios de nube se presentan como un ejemplo clave. Los productos de Microsoft ya se utilizan ampliamente en los sistemas informáticos del sector público, por lo que renovar los contratos resulta relativamente sencillo, mientras que cambiar de proveedor o diversificar puede parecer costoso. El artículo sostiene que, en conjunto, estas decisiones han integrado a Microsoft en los sistemas de datos, identidad y seguridad de los organismos públicos, lo que podría limitar la competencia futura en materia de IA para el sector público.
La investigación de mercado de la CMA sobre los servicios de nube concluyó en julio de 2025 que la competencia no funcionaba bien. Según el artículo, Microsoft y AWS tenían cada una entre el 30 y el 40 % del mercado, y la cuota de Microsoft seguía creciendo. También señala barreras como los costes de los centros de datos y las economías de escala, y afirma que menos del 1 % de los clientes cambia de proveedor de nube cada año, en parte debido a las tarifas de salida de datos y a los obstáculos técnicos. El artículo añade que la CMA también constató que Microsoft restringe la disponibilidad de algunos productos con licencia en AWS y Google Cloud.
El autor sostiene que la dependencia podría extenderse más allá de la infraestructura de nube a medida que las organizaciones desarrollan herramientas de IA en torno a los sistemas de software, datos e identidad que ya utilizan. Afirma que las restricciones que afectan a las cargas de trabajo de Windows Server y SQL Server en nubes rivales pueden dificultar que las organizaciones trasladen sus datos y adopten servicios de IA de la competencia.
El 31 de marzo de 2026, la CMA aceptó compromisos voluntarios de Microsoft y AWS, en lugar de adoptar las designaciones vinculantes recomendadas por sus investigadores. Entre los compromisos figuraban ampliar de 60 a 180 días el plazo durante el cual Microsoft permite cambiar de proveedor sin coste por la salida de datos y crear un mecanismo para solicitar la interoperabilidad de los servicios de nube. Se prometió una revisión a los seis meses. La CMA también abrió una investigación sobre la posición estratégica de Microsoft en el mercado de su ecosistema de software empresarial, incluidos Windows, Office, Teams y Copilot, que abarca a más de 15 millones de usuarios del Reino Unido, con una decisión prevista para alrededor de febrero de 2027.
El artículo describe estas medidas como un primer paso prudente y reclama pruebas más rápidas de que los compromisos están dando resultado. Propone que la hoja de ruta aborde las licencias en nubes rivales, la interoperabilidad de los sistemas de identidad y permisos, la portabilidad de los agentes de IA y los contratos del sector público con planes de salida claros. También pide pruebas verificables de forma independiente de que los clientes están cambiando de proveedor y adoptando varias nubes.
El autor afirma que una hoja de ruta podría aportar más certidumbre a los organismos públicos a la hora de adquirir servicios de nube e IA y aclarar cómo evaluará la CMA la eficacia de las salvaguardias de la competencia. El artículo advierte de que, sin esas orientaciones, la creciente adopción de la IA podría hacer que la dependencia actual de los proveedores resultara más difícil y costosa de revertir.
Fuentes: TechRadar.