Hace más de 50 años, el economista estadounidense Herbert A. Simon describió una tensión que ha cobrado cada vez más relevancia a medida que sigue aumentando el volumen de información: las personas disponen de una atención limitada para dedicarle. Su observación suele resumirse así: «La abundancia de información genera escasez de atención».

El argumento de Simon era que la información consume la atención de quienes la reciben. A medida que circula más información, las personas afrontan mayores exigencias para concentrarse y para evaluar lo que encuentran.

Esa idea ayudó a sentar las bases de la economía de la atención, en la que anunciantes, plataformas y sitios web compiten por captar la atención de las personas. En este modelo, la información puede servir como medio para atraer esa atención, que tiene valor comercial.

El crecimiento de los datos también ha creado desafíos para las organizaciones. Una mayor cantidad de información puede aportar material para obtener conocimientos útiles, pero encontrar datos de alta calidad entre grandes volúmenes de material menos útil requiere tecnología y conocimientos especializados adecuados.

Según el artículo de origen, los grandes modelos de lenguaje añaden otra dimensión: la IA generativa ha facilitado la producción de contenido y ha incorporado material sintético a internet, mientras que los sistemas de IA también se están convirtiendo en una forma de acceder a la información que ya está disponible en línea.

Fuentes: TechRadar.